BARRO CASA
Instalación
Cerámica
Buenos Aires, 2020/2021

Barro Casa se establece como una práctica de reencuentro fundamental que une el cuerpo, la materia (arcilla roja) y el territorio en un proceso de creación. Mediante la repetición sistemática de gestos manuales con los dedos, el artista moldea estructuras de gran formato, que se presentan como contenedores híbridos. Estas formas primordiales evocan simultáneamente nidos, vasijas o refugios, situando la obra en una zona liminal entre la arquitectura mínima y la biología.
La repetición del gesto trasciende la mera técnica para convertirse en un acto de fe en la vida y en su inagotable potencia de transformación. El trabajo manual, lento y rítmico, actúa como un anclaje temporal, oponiéndose a la velocidad y la indiferencia de la producción industrializada.
Las estructuras resultantes, que remiten a las formas biológicas del hormiguero o el nido del hornero, condensan y traducen la energía del hacer colectivo de otras especies a un lenguaje humano. Esto inserta la obra en una perspectiva ecológica y política que valora el saber constructivo de lo no humano.
Cada pieza se convierte en un refugio primario, un espacio donde late la tensión entre la contención y la exhalación: entre lo que la forma guarda (la vida que germina) y lo que finalmente retorna al polvo (la materia). Esta dualidad subraya la fragilidad y la ciclicidad inherentes a la existencia.
En esencia, Barro Casa es una cápsula para imaginar otros ecosistemas posibles. El barro, material humilde y ancestral, no es solo el medio, sino el mensaje: el barro deviene casa, útero y constelación de lo común. La obra redefine la noción de refugio no como una protección inmutable, sino como un contenedor sensible de la vida, la memoria y la potencialidad de un habitar colectivo y consciente.
Victor Lopez Zumelzu



