CANTERO
Instalación
Tierra y agua
La Rioja, 2022

La obra Cantero se articula sobre un suelo arrasado por la crecida, convirtiendo la devastación en el punto de partida de un profundo rito de reparación. La acción central del artista es la creación manual y paciente de 230 esferas de tierra. Este proceso, lento y casi ritual, no es meramente productivo, sino una práctica de sanación que busca rehacer un vínculo esencial con la materia y con el tiempo.
En este contexto, el cuerpo recupera su papel fundamental como mediador entre la pérdida y la reparación. La lentitud del gesto se opone al trauma de la crecida, inscribiendo un nuevo ritmo de persistencia y resistencia en el paisaje herido.
La obra propone una lectura del paisaje que va más allá de lo meramente natural. El paisaje es conceptualizado como un territorio en permanente negociación, un entramado de memorias, heridas y devenires políticos y ecológicos. Frente a esta realidad, la creación de las esferas constituye una acción de restitución activa, un intento poético de devolver orden y forma a la materia dispersa.
La obra ensaya una coreografía de cuidado que se ejecuta en la fricción entre la tierra y el río, entre la huella del daño y la sombra de la posibilidad. Cada una de las 230 esferas, a pesar de estar destinada a disolverse inevitablemente al contacto con el agua o la intemperie, porta una carga simbólica poderosa. Su fragilidad temporal insiste en la persistencia de lo vivo y en la posibilidad ética de recomponer el mundo.
El gesto de crear estas esferas de manera manual y a escala íntima cuestiona la lógica de la monumentalidad y la escala de la catástrofe. Rodríguez demuestra que la resistencia se encuentra en lo pequeño, en el cuidado a escala del gesto, donde la acción artística se transforma en un imperativo ecológico y en una forma de afirmar la vida y la memoria frente a la indiferencia o la violencia del entorno. La obra es, en esencia, un mapa de la resiliencia matérica y corporal.
Victor Lopez Zumelzu



