DIBUJOS PARA EL CIELO
7′
Cortometraje
Iruya, Salta
2024







La videoinstalación Dibujos para el cielo articula una acción performática de profundo calado político y ontológico, situando al cuerpo y la materia en un diálogo crítico con el entorno geográfico. La locación, Iruya (Norte argentino), no es un mero escenario, sino un territorio con una carga histórica y geopolítica específica, donde la vida se libra en la precariedad y la persistencia ancestral.
La obra se centra en el gesto de colocar piedras sobre los techos de las viviendas. Esta acción es doblemente subversiva. En su función primaria, cumple un rol vital: sostener precariamente las estructuras frente a los vientos, simbolizando la vulnerabilidad inherente a las comunidades en zonas de tensión climática y socioeconómica. Pero simultáneamente, estas piedras trazan líneas y dibujos, convirtiendo la necesidad material en un lenguaje estético.
Aquí reside el núcleo político de la obra: estos dibujos son solo visibles desde el cielo. Esta condición invierte radicalmente la lógica hegemónica de la visibilidad y el control. El arte no se dirige a la mirada turista o a la galería institucional, sino a un ojo trascendente, ancestral o cósmico, sugiriendo que la verdadera significación de la resistencia y la cultura popular solo puede ser captada desde una perspectiva superior o espiritual, lejos del ojo colonizador.
El cuerpo de Rodríguez se transforma en un mediador político que articula altura, peso y resistencia. Cada gesto no es solo físico, sino un pensamiento encarnado que equilibra la presencia (la labor de asegurar la vivienda) y la vulnerabilidad (la constante amenaza del derrumbe). La acción convierte la arquitectura de la necesidad en un acto de resistencia estética, donde la materia (las piedras) y la labor humana se unen para grabar un mensaje silencioso y poderoso en el paisaje. Es la memoria de la permanencia inscrita en la tierra, una estrategia poética para asegurar la vida y afirmar la identidad frente a las fuerzas del olvido y la destrucción. La obra es un mapa de la persistencia cultural y una geopoética de lo común.
Victor Lopez Zumelzu