AZUL IMPERIAL
Plástico, bronce y laca piliuretánica
350 x 450 x 45 cm
2018

Azul imperial es una instalación contundente que utiliza envases vacíos de glifosato, el agroquímico emblemático de la producción industrial de soja, para desmontar el discurso hegemónico del progreso. Los recipientes, originalmente anodinos, son elevados a la categoría de monumentos involuntarios de un modelo económico extractivista que sostiene su riqueza a costa del envenenamiento sistemático de la tierra y la vida.
La acumulación de estos residuos configura un paisaje tóxico que es, a la vez, una crítica al monocultivo. El color azul, históricamente asociado a la nobleza, el poder, la pureza y la trascendencia (el azul imperial), se invierte brutalmente para convertirse en el emblema de la contaminación y la degradación ecológica. Esta inversión cromática subraya la hipocresía inherente a un sistema que viste su violencia con la promesa de la prosperidad.
La obra revela la violencia latente en los objetos de uso cotidiano. Al desplazar el lenguaje técnico de la agricultura hacia el de la necropolítica –el control sobre quién debe vivir y quién debe morir–, Rodríguez expone cómo el modelo productivo se convierte en un mecanismo de exclusión y enfermedad. La instalación obliga a mirar más allá de la función del envase para confrontar su resultado: la destrucción.
En la tensión entre la forma industrial y el residuo tóxico, Azul imperial transforma estos restos del extractivismo en testigos materiales de una modernidad en profunda crisis ética y ecológica. El artista nos conmina a dejar de percibir el paisaje como un mero escenario para la explotación y a reconocerlo como un cuerpo herido cuyas cicatrices son los propios desechos de nuestro consumo y producción.
Victor Lopez Zumelzu



Plástico, bronce y laca piliuretánica
350 x 450 x 45 cm
2018